Explorando la Herida de Abandono, sus Efectos en la Identidad y Habilidades Personales
- Angélica María Fernández Diéguez
- 6 abr
- 3 min de lectura
Actualizado: 9 abr
La herida de abandono es una de las más profundas y complejas que puede experimentar una persona. A menudo invisible para quienes la sufren y para quienes los rodean, esta herida se manifiesta como una ansiedad persistente que se manifiesta con hipervigilancia. En este artículo, exploraremos el origen de esta herida, las características de las personas que la llevan la "máscara de dependientes" y los dones y habilidades que conservan cuando logran desenmascararse, manteniendo lo positivo que esta herida ha dejado en el caracter.

Origen y Creación de la Herida de Abandono
Lise Bourbeau, en sus estudios sobre las heridas emocionales, señala que la herida de abandono se forma principalmente en la infancia. Esta herida surge cuando el niño experimenta la falta de presencia física o emocional del progenitor del sexo opuesto.
Es importante distinguir entre abandono y rechazo, dos conceptos que a menudo se confunden. El rechazo implica ser expulsado o no ser querido, afectando la esencia del ser. En cambio, el abandono se relaciona con la ausencia o distancia, afectando la capacidad de tener y hacer: “no tengo a quien necesito”, “no puedo solo”, “sin el otro no soy capaz”. Esta diferencia es fundamental para entender cómo se manifiesta la herida y cómo impacta en la identidad.
El cuerpo refleja esta herida con características físicas específicas. Las personas con esta herida suelen tener un cuerpo con falta de tono muscular, que parece no poder sostenerse por sí mismo. Pueden ser cuerpos largos y delgados o con carne, pero blandos, como si les faltara sostén.
Características de las Personas con la Máscara de Abandono
Quienes llevan la máscara de abandono suelen mostrar comportamientos y actitudes que buscan llenar el vacío que sienten. Esta máscara se manifiesta en:
Ansiedad constante que solo se calma con la compañía de otros.
Necesidad de atención a través de cuidar, salvar o proteger a los demás, esperando reconocimiento y amor a cambio.
Evitación de la tristeza mediante la ocupación constante o rodeándose de personas para no enfrentar el dolor interno.
Sensación de incapacidad para estar solos, lo que puede generar dependencia emocional, codependencia y apegos insanos.
Estas personas, aunque parecen fuertes y dedicadas a los demás, en realidad están sosteniendo una profunda inseguridad. La máscara les permite funcionar en la vida diaria, pero también limita su crecimiento personal y su bienestar emocional.
Dones y Habilidades de Quienes Se Desenmascaran
“Cada herida contiene un don. Cuando la comprendemos, el dolor puede convertirse en conciencia.”
Cuando una persona logra reconocer y trabajar su herida de abandono, puede desenmascararse y liberarse de la ansiedad que la dominaba. Sin embargo, no todo lo que la herida dejó desaparece. Muchas habilidades y dones desarrollados durante años de vivir con esta máscara permanecen y se transforman en fortalezas.
Entre estos dones destacan:
Gran capacidad de empatía y cuidado hacia los demás. La experiencia de haber sentido abandono les permite comprender y apoyar a otros en situaciones similares.
Habilidades para proteger y salvar, que pueden canalizarse en profesiones o roles donde ayudan a otros sin perder su autonomía.
Resiliencia emocional, pues han aprendido a enfrentar la ansiedad y la inseguridad, lo que les da una fortaleza interna valiosa.
Creatividad para encontrar soluciones que les permitan sentirse seguros y conectados sin depender exclusivamente de otros.
Cerebro entrenado (por la hipervigilancia) para leer el mundo emocional con una precisión extraordinaria.
Estas habilidades, cuando se integran conscientemente, permiten que la persona mantenga una identidad sólida y equilibrada, sin la necesidad de la máscara que ocultaba su herida.
Cómo Reconocer y Trabajar la Herida de Abandono
Reconocer la herida de abandono es el primer paso para sanar. Algunas señales claras incluyen:
Sentir ansiedad/abandono sin razón aparente que solo se calma con la presencia de alguien concreto.
Evitar la soledad a toda costa.
Cuidan, resuelven para no ser abandonados.
Hipervigilancia relacional orientado a detectar cambios sutiles.
Sentir miedo de hacer cosas sin ayuda o compañía.
Buscar constantemente la aprobación y el reconocimiento (en la familia, en lo laboral, y/o lo social)
Para trabajar esta herida, es fundamental:
Aceptar y sentir la tristeza, en lugar de evitarla, se necesita la cualidad de la "humildad" para contrarestar la vanidad que el ego construyo para no sentir esa tristeza.
Desarrollar la autonomía emocional, aprendiendo a estar bien con uno mismo, se necesita la cualidad de la "sobriedad hemocional".
Buscar apoyo profesional cuando sea necesario, para guiar el proceso de sanación.
Practicar el autocuidado y la autoempatía, reconociendo que la presencia más importante es la propia.



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